Paco Salas ha sido, en origen, uno de tantos chicos que pasan por la escuela despertando en sus maestros la admiración gracias a su innato dominio del dibujo. Los senderos de la vida, fríos y hasta casi deterministas, hacen que muchos de estos talentos se malogren.
No ocurrió esto con Paco ya que tras un ganado prestigio como tallista imaginero en la calle de Lepanto -a poquitos metros de la parroquia de los Francíscanos- le vino la emigración catalana y una integración en la índustria del mueble que le sirvió, a la postre hace una década-, para lanzarse al toro bravo de las exposiciones de pintura primero; simultaneadas más tarde con otras dedicadas a la talla imaginera, llegando a estar conceptuado como un verdadero especialista nacional en talla medieval.
Un peculiar sentido de la pintura
Con el hoy -y siempre- raro valor del tesón y el desbordante entusiasmo el lanzamiento de Salas a la pintura ya avalado con casi 40 muestras individuales, indican los mimbres autodidactas de un buen pintor. Acepta el hecho de expresarse en el lienzo con sinceridad y emotividad; los recuerdos nostálgicos de «su» -nuestra- Almería surgen a borbotones en muchas de sus obras.
Pero donde las esencias vibrantes de su estilo peculiar logran el ¡oh! impresionado es en sus escenificaciones taurinas. Ahí la simbología grave y áspera de la mitología taurológica logra ganar a la peculiaridad de estampa manida en que ciertos «carteleros» han convertido la imagen pictórica sobre nuestra fiesta nacional.
La penetración psicológica con que refleja a los protagonistas de la fiesta -en un eterno Sol y Sombra cual Eros y Thanatos redivivo- dotan a su larga serie taurina de un valor apreciado por galeristas de aquende y allende. Impresión que actúa de recreación mitológico del «eterno español», intemporal i meriméesco y que se ve corroborada por la serie dedicada a los majos y majas en genial y bien resuelto clarooscuro, en algunos retratos de bandoleros y sobre todo en las escenas de playa, mojaquera o de vendimia con que universaliza -evolucionándolo de la generación indaliana- el ámbito paisajístico de lo almeriense.
Con esta muestra Paco Salas asciende a la categoría de los almerienses que han tomado la plástica como modo de expresión y que acceden a los mercados internacionales llevando una versión sólida y Universalizada de nuestros lugares.
Diego Cara